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jueves, 25 de febrero de 2010

Al perro...

De certezas queda muy poco. Viviendo esta vida, paseando por las calles de mi barrio, del centro de Buenos Aires o en la vereda de la Casa Blanca pude encontrarme con algo. Créase o no, todos esos lugares tienen algo en común: siempre hay un perro. Al menos uno. O una pandillita que recorre las calles revisando cestos de basura o buscando algún alma suficientemente humana que pueda brindarles una caricia, una palabra con un tono dulce en la voz.
Me di cuenta de lo mucho que puede darme un perro desconocido, un perro de todos y de nadie. Hoy sentí algo extraordinario al ver un perrito extremadamente flaco venir corriendo hacia mí e inmediatamente refregarse por mis piernas. Y yo en esos momentos me pregunto ¿Quién soy yo? ¿Por qué yo, justamente yo que hoy estuve tan mal, me merezco tal demostración de afecto? ¿Qué significo yo para el? Que tal si soy una asesina serial, si soy una corrupta o tengo una enfermedad terminal? ¿Acaso ese animalito se fijara en esos pequeños grandes detalles? No, el da porque es su instinto, porque es sano y ama sin decir palabra. No está contaminado de prejuicios, ni discriminaciones. Tan solo vino a buscar un refugio, y yo que en ese momento tanto lo necesitaba. Como si lo supiera! Yo también encontré en el la paz que necesitaba con solo tocar su pelaje.
Realmente hay energías interconectadas entre los seres vivos. Sus ojitos negros alumbraron los míos tan potentemente que hasta llegue a sentir un trance. Quizás, no se que pensará el, pero fue feliz al menos por un segundo, olvidando que no tiene casa, ni familia… y tal vez no comerá ese día.
La realidad cotidiana nos lleva a compartir los espacios con ellos. No podemos hablarnos pero si comunicarnos. Podemos también convivir y sentir que habitamos un mismo lugar. Podemos protegernos mutuamente así como cuando caminamos solos por las calles oscuras de noche y un perro nos acompaña. Podemos regalarle a un perro callejero un hueso que el de seguro encontrará sabroso. En estos pequeños actos, yo te aseguro, que podés descubrir el mundo en un detalle. Dalo por hecho que cuando escuches un ladrido, a lo lejos, estarás escuchando una manifestación de amor y alegría.

Por Florencia Bark

3 comentarios:

  1. que hermoso flor...! hermosas palabras de transimitir un sentimiento... tu escritura me traslado a muchos lugares donde me ha pasado esto,creo que lo manifestaste muy bien. Te dan ganas de hasta encontrarte un perro en la calle y traertelo a tu casa para darle amor.
    un beso a toda la viruta producciones... y caro a los q forman parte de "fue bueno mientras duro" que lindo es verlos crecer!!!. iris

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  2. Gurpo la viruta, ya los voy a agregar en mi lista de blogs!!!
    Muy bueno!!

    Saludos y mucha suerte!!!

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  3. Felicitaciones por el comentario y hermosa foto.
    María Josefina - Rosario - Argentina

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Comentarios develados...